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Advierten sobre riesgos en el uso de tarjetas de prepago no bancarias en Chile

Una minuta técnica de Hermann Consultores revela que estos instrumentos se utilizan predominantemente para transferir fondos en lugar de para realizar pagos, lo que genera riesgos de trazabilidad que, según el informe, requieren mayor atención regulatoria.

Publicado a las 06:00 · Última actualización: · Fecha del hecho:

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Qué pasó

Un informe de Hermann Consultores advirtió que las tarjetas de prepago no bancarias en Chile se están utilizando principalmente como cuentas digitales para transferir dinero, más que como un medio de pago. Esta dinámica, no prevista en el diseño original del instrumento, genera riesgos que, según el análisis, ameritan una mayor atención por parte de la autoridad regulatoria.

El uso del prepago ha experimentado un crecimiento explosivo. Entre diciembre de 2019 y junio de 2026, las operaciones mensuales pasaron de 346 a casi 87 millones, y el monto transado escaló de $2,6 millones a $5.445.544 millones. Durante el segundo trimestre de 2026, el monto promedio mensual de operaciones de prepago alcanzó los US$ 5.461 millones, cifra equivalente al 60,4% del total movido por las tarjetas de débito (US$ 9.043 millones) en el mismo período.

El hallazgo central del informe es la diferencia de uso entre el débito y el prepago. Mientras el débito se usa mayoritariamente para compras (94,9% de las operaciones y 80,4% del monto), en el prepago el 83,7% del monto total transado a mayo de 2026 correspondió a transferencias electrónicas de fondos. El retiro de efectivo representó solo un 0,5%. Este patrón explica por qué el ticket promedio del prepago ($59.093) triplica al del débito ($18.205), impulsado por transferencias de alto valor que en el segmento de empresas alcanzan los $293.673 por operación.

El reporte señala que este comportamiento convierte al prepago en una "cuenta de tránsito de fondos", lo que dificulta reconstruir el origen y destino del dinero si los sistemas de monitoreo no están diseñados para seguir secuencias extensas de transferencias. A esto se suma que cerca de siete de cada diez tarjetas permanecen inactivas (la tasa de actividad fue de 30,6% en julio de 2026). Según el informe, una minoría de tarjetas que concentra transferencias de alto monto, sumado a la posibilidad de que una cuenta inactiva se active súbitamente para una gran operación, son patrones que aconsejan reforzar los estándares de prevención y monitoreo.

Por qué importa

Economía: El cambio en el patrón de uso de las tarjetas de prepago, convirtiéndolas en un sistema masivo para la transferencia de fondos, introduce nuevos riesgos para el sistema financiero. La baja trazabilidad del origen y destino del dinero, como advierte el informe, podría tener implicaciones en la integridad y estabilidad financiera si no se gestiona con una regulación proporcional a su volumen actual.

Instituciones: Los hallazgos del informe interpelan directamente a las autoridades regulatorias, como la CMF, a revisar si los marcos normativos actuales son adecuados para la forma en que operan de facto estos instrumentos. La recomendación de actualizar los estándares de monitoreo y conocimiento del cliente sugiere una posible brecha entre la regulación y la masificación de este mercado.

Tecnología: El caso demuestra cómo una tecnología financiera puede evolucionar en su aplicación más allá de su propósito original, pasando de ser un medio de pago a una cuenta digital para mover dinero. Esto exige que los sistemas de monitoreo tecnológico sean capaces de analizar patrones de uso complejos y cadenas de transacciones para detectar anomalías y gestionar los riesgos asociados.

Lo confirmado

  • Un informe de Hermann Consultores analizó los patrones de uso y riesgos de las tarjetas de prepago no bancarias en Chile.
  • En el segundo trimestre de 2026, el monto mensual promedio operado con prepago fue de US$ 5.461 millones.
  • A mayo de 2026, el 83,7% del monto transado con tarjetas de prepago correspondió a transferencias electrónicas de fondos.
  • El valor promedio por operación con prepago ($59.093) es significativamente mayor que el de las tarjetas de débito ($18.205).
  • La tasa de actividad de las tarjetas de prepago alcanzó un 30,6% en julio de 2026, lo que indica que aproximadamente el 70% de las tarjetas estaban inactivas.
  • El informe concluye que los estándares de prevención y monitoreo para el prepago deben ser proporcionales a su relevancia actual en el mercado.
  • Entre diciembre de 2019 y junio de 2026, el número de operaciones mensuales con prepago creció de 346 a 86.977.798.

Lo que falta saber

  • ¿Qué riesgos específicos implica la baja trazabilidad de fondos, la fragmentación de operaciones y el uso intensivo de transferencias en el sistema de prepago?
  • ¿Cuáles son los mecanismos de monitoreo actuales que el informe considera insuficientes para el uso observado de las tarjetas de prepago?
  • ¿Cuál es el perfil de los usuarios que concentran las transferencias de mayor monto en la minoría de tarjetas activas?
  • ¿Qué acciones específicas planean tomar las autoridades regulatorias, como la CMF, en respuesta a las conclusiones del informe?
  • ¿Qué operaciones específicas incluye la CMF en su categoría de "giros y retiros" para las tarjetas de prepago?

Qué observar ahora

  • Las posibles respuestas o declaraciones de los reguladores financieros, como la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), frente a las advertencias y recomendaciones del informe.
  • La evolución de los patrones de uso del prepago, especialmente la proporción entre transferencias y compras, en los próximos informes estadísticos del sector.
  • Eventuales ajustes en los sistemas de control y gestión de riesgos por parte de los emisores de tarjetas de prepago no bancarias.

Fuentes

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