Asistentes de la educación: defender nuestro trabajo es defender la educación pública
Hoy, 1 de octubre, conmemoramos el Día de los y las Asistentes de la Educación. Una fecha que permite reconocer a un grupo amplio y diverso de trabajadores y trabajadoras que, desde distintos roles, hacen posible que una escuela funcione cada día: auxiliares, administrativos, técnicos y profesionales, entre otros.

Hoy, 1 de octubre, conmemoramos el Día de los y las Asistentes de la Educación. Una fecha que permite reconocer a un grupo amplio y diverso de trabajadores y trabajadoras que, desde distintos roles, hacen posible que una escuela funcione cada día: auxiliares, administrativos, técnicos y profesionales, entre otros.
Pero esta fecha también nos invita a mirar nuestra historia. Durante muchos años trabajamos en las escuelas sin ser plenamente reconocidos como parte de la tarea educativa, con una participación limitada en las decisiones, los proyectos educativos y la discusión sobre nuestras propias condiciones laborales. El reconocimiento de nuestro aporte ha sido fruto de un largo proceso de organización y lucha de los trabajadores, que permitió abrir espacios y conquistar derechos.
Con el tiempo, nuestro mundo laboral también se transformó. A las tradicionales funciones administrativas y de servicios se incorporaron técnicos y profesionales, dando origen a un colectivo amplio y diverso, con distintas funciones, responsabilidades y trayectorias. Esta diversidad representa una riqueza, pero también un desafío para las organizaciones gremiales: construir una representación que integre estas realidades y avanzar hacia carreras funcionarias que reconozcan la experiencia, la formación y las responsabilidades, incorporando grados, posibilidades de desarrollo y mecanismos de progresión laboral.
Humanicemos la discusión
Reconociendo nuestra historia, debemos también mirar el escenario que enfrenta hoy la educación pública.
En los últimos años, la disminución de matrículas y la llamada sobredotación de personal han instalado el ajuste de las plantas y los despidos como respuestas cada vez más habituales. La administración responsable de los recursos públicos es necesaria, pero la educación no puede reducirse a un balance presupuestario.
Detrás de cada trabajador existe una persona, una familia, una trayectoria y un aporte a la comunidad educativa. Y detrás de cada escuela existe una comunidad, una historia y un territorio. Por eso, cuando hablamos del futuro de la educación pública, también debemos ser capaces de mirar más allá de las cifras.
Si las matrículas disminuyen, la pregunta no puede ser solamente cuántos trabajadores debemos desvincular. También debemos preguntarnos cómo recuperamos las matrículas, cómo fortalecemos nuestras escuelas y cómo recuperamos la confianza de las familias en la educación pública.
La educación pública no es solamente un gasto que debe administrarse. Es una inversión en las capacidades del país, en sus comunidades y en las nuevas generaciones. Lo que decidamos hoy sobre nuestras escuelas tendrá consecuencias en el país que construiremos mañana.
Por eso, este 1 de octubre, junto con celebrar a los asistentes de la educación, queremos reafirmar nuestro compromiso con una educación pública fortalecida, digna y capaz de ofrecer oportunidades para todos. Defenderla también significa reconocer y valorar a quienes la hacen posible cada día.
Feliz Día de los y las Asistentes de la Educación.
Felipe Matus Secretario AGRESE – Asistentes de la Educación de Osorno
Perspectivas
Fuentes
- Columna
Conversación y Perspectivas
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